Raúl Capote
Naquela manhã, o homem do boné e camisa vermelhos, ao lado
de seus companheiros de armas, fez seu fuzil AK disparar. Pouco depois, recebeu
um prêmio inesperado: o chefe da unidade o convidou a realizar tiros de
precisão com um fuzil SVD (Snayperskaya Vintovka Dragunova).
Com absoluta calma, preparou-se para acertar o alvo
distante e disparou dois tiros certeiros. Foi então que o chefe lhe perguntou:
“Você sabe de quem é essa arma? ”. Após uma pausa dramática, veio a revelação:
“Esse fuzil é do Fidel”. Os tiros que se seguiram foram muito longe do alvo.
Não tenho certeza de que um navio russo carregado de
combustível esteja se dirigindo a um porto cubano, nem de que outros navios o
sigam, como alguns dizem. O que eu sei é que a primeira potência militar do
Ocidente ameaça invadir Cuba, destruir tudo, humilhar e derrotar um povo
amigável, pacífico, dançarino e alegre. Mas que não se enganem: é também um
povo guerreiro, acostumado a lutar em desvantagem desde que este arquipélago
entrou para a história... e a vencer.
Se o inimigo se atrever, poderá encontrar mais de um milhão
de homens e mulheres bem preparados com armas em punho. Encontrariam um
verdadeiro inferno na terra. Nossas armas podem parecer antigas, mas lembramos
que esses “ferros velhos”, manuseados pelos russos nos campos da Ucrânia,
destruíram o armamento mais moderno da OTAN.
O que mais temos? Não vamos dizer. Claro que não, não somos
ingênuos. Mas podem ter mais de uma surpresa. Sim, é verdade que estamos muito
perto dos Estados Unidos, mas também é verdade que essa distância é igual para
ambos. E em uma guerra pela sobrevivência da nação, estaremos dispostos a tudo.
Vamos relembrar a história. Vamos lembrar nossos chefes
militares e civis. Aqui ninguém entregou as armas, aqui ninguém se rendeu.
Exemplos não faltam: Carlos Manuel de Céspedes, Calixto García, Antonio Maceo e
tantos outros.
Esse senhor de boné vermelho, que hoje tem cabelos
grisalhos, preferiria falar de beisebol, de história, da música que adora. Mas,
antes de tudo, está Cuba, o futuro de nossos filhos, de nossos netos, a vida
digna que nossos pais conquistaram de pé.
Quando o Primeiro Secretário do Comitê Central do Partido
Comunista de Cuba e Presidente da República, camarada Miguel Díaz-Canel
Bermúdez, empunhar seu fuzil para lutar à frente dos cubanos, o camarada do
boné e camisa vermelhos estará em suas fileiras. Talvez com aquele maravilhoso
SVD, ou com um AKM... com o que for, mas estará lá.
El hombre de la gorra roja y el fusil de Fidel
Raúl Capote
Esa mañana, el hombre de la gorra y el pulóver rojos, junto a sus compañeros de armas, hizo cantar a su fusil AK. Poco después, recibió un premio inesperado: el jefe de la unidad lo invitó a realizar disparos de precisión con un fusil SVD (Snayperskaya Vintovka Dragunova).
Con una calma absoluta, se preparó para batir el lejano blanco y encadenó dos disparos certeros. Fue entonces cuando el jefe le preguntó: "¿Sabes de quién es esta arma?". Tras una pausa efectista, llegó la revelación: "Ese fusil es de Fidel". Los disparos que siguieron se fueron muy lejos del blanco.
No tengo la certeza de que un barco ruso cargado de combustible se dirija a puerto cubano, ni que le sigan otras embarcaciones, como algunos rumorean. Lo que sí sé es que la primera potencia militar de Occidente amenaza con invadir Cuba, con destrozarlo todo, con humillar y derrotar a un pueblo amistoso, pacífico, bailador y alegre. Pero que no se equivoquen: es también un pueblo guerrero, acostumbrado a batallar en desventaja desde que este archipiélago entró en la historia... y a ganar.
Si el enemigo se atreve, puede encontrar más de un millón de hombres y mujeres bien preparados sobre las armas. Encontrarían un verdadero infierno en la tierra. Nuestras armas pueden parecer antiguas, pero les recordamos que esos "hierros viejos", manejados por los rusos en los campos de Ucrania, han destruido al armamento más moderno de la OTAN.
¿Qué más tenemos? No lo vamos a decir. Claro que no, no somos ingenuos. Pero pueden llevarse más de una sorpresa. Sí, es verdad que estamos muy cerca de Estados Unidos, pero también es cierto que esa distancia es igual para ambos y en una guerra por la supervivencia de la nación, estaremos dispuestos a todo.
Repasemos la historia. Recordemos a nuestros jefes militares y civiles. Aquí nadie entregó las armas, aquí nadie se rindió. Ejemplos sobran: Carlos Manuel de Céspedes, Calixto García, Antonio Maceo, y tantos otros.
Ese señor de la gorra roja, que hoy peina canas, preferiría hablar de béisbol, de historia, de la música que adora. Pero primero que todo está Cuba, el futuro de nuestros hijos, de nuestros nietos, la vida digna que nuestros padres nos ganaron de pie.
Cuando el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, compañero Miguel Díaz-Canel Bermúdez, empuñe su fusil para pelear al frente de los cubanos, el compañero de la gorra y el pulóver rojos estará en sus filas. Tal vez con aquel maravilloso SVD, o con un AKM... con lo que sea, pero estará.



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